La Eucaristía de Acción de Gracias reunió a Hermanas Bautistinas, autoridades, exalumnas, familias, profesores, estudiantes y colaboradores para dar inicio oficial a las celebraciones del 80° aniversario del colegio. La ceremonia marcó el comienzo de un semestre de actividades que buscarán honrar el legado de quienes han construido esta comunidad educativa y proyectar su misión hacia el futuro.
Con una emotiva Eucaristía presidida por el Cardenal y Arzobispo de Santiago, monseñor Fernando Chomali Garib, el Saint John’s Villa Academy dio inicio oficial a las celebraciones de sus 80 años de vida, en una ceremonia que reunió a toda la Familia Bautistina para agradecer el camino recorrido desde la fundación del colegio, el 11 de marzo de 1946.
La misa comenzó con una significativa ambientación en la que, mientras se relataban los principales hitos de la historia institucional, una procesión de velas iluminó el ingreso a la capilla, acompañada por la reliquia de San Alfonso María Fusco, fundador de la Congregación de las Hermanas Bautistinas. El gesto simbolizó la luz del carisma bautistino que, durante ocho décadas, ha guiado la formación de miles de estudiantes.
A lo largo de la liturgia se recordó la llegada de las Hermanas Bautistinas a Chile, la fundación del Saint John’s Villa Academy, el crecimiento de la comunidad educativa y la labor de religiosas, directivos, docentes, asistentes de la educación, familias y generaciones de exalumnas que han dado vida a este proyecto educativo.
Ochenta años sembrando esperanza
Inspirado en el Evangelio del sembrador, el Cardenal Fernando Chomali invitó a la comunidad a mirar el aniversario como una oportunidad para renovar la misión educativa desde la identidad cristiana que ha caracterizado al colegio desde sus orígenes.
«Muchos de ustedes han optado por un colegio católico porque quieren una formación espiritual que se sume a la intelectual y a la afectiva. Ese es el esfuerzo que tenemos que hacer como colegio católico.»
Durante su homilía, destacó que el verdadero aporte de una comunidad educativa católica no se mide solo por sus logros académicos, sino por la formación integral de las personas.
«Este colegio se destaca en muchos ámbitos y debe proyectarse desde lo propio: su identidad en Jesucristo, que nos enseña, incluso a contracorriente, que hay más alegría en dar que en recibir; que la vida no es para competir, sino para compartir. Ese es el gran regalo que estamos llamados a entregar a los jóvenes que quieren construir un mundo mejor.»
El Arzobispo de Santiago también dedicó palabras de profundo reconocimiento a las Hermanas Bautistinas, recordando el espíritu misionero que dio origen a esta obra educativa.
«He pensado mucho en las Hermanas que llegaron en 1945. Imagínense: jóvenes, dejando su país para venir a un lugar que ni conocían. ¿Cómo no estar agradecidos de ellas?»
Asimismo, valoró el trabajo silencioso de quienes han construido la historia del colegio.
«Son muchas las personas que han trabajado para que hoy estemos aquí: las religiosas, los directores, los profesores, quienes entregaron su vida con paciencia y cariño. Hoy damos gracias por cada una de ellas.»
Una historia construida entre generaciones
Uno de los momentos más significativos de la celebración fue la Acción de Gracias, en la que se recordó el legado de quienes, desde distintos roles, han sostenido el proyecto educativo durante estos 80 años.
La Hna. Zoila Barra Pino, religiosa de la Congregación de San Juan Bautista, expresó que este aniversario representa una oportunidad para mirar el camino recorrido con gratitud.
«Para mí, estar aquí hoy es ser memoria agradecida por nuestro colegio. Durante estos 80 años ha hecho historia y ha dejado huella en muchas generaciones que se han ido empapando de nuestro carisma y de nuestra espiritualidad bautistina. También agradecemos profundamente a los colaboradores laicos, que han sido fundamentales para que esta misión perdure en el tiempo.»
Ese legado también se refleja en quienes fueron formados en sus aulas. Soledad Ávila, exalumna de la generación 1984, recordó con emoción su paso por el colegio.
«Fueron los mejores años de mi vida. Estoy muy agradecida de la formación que recibimos aquí. El inglés era maravilloso, era un colegio muy acogedor, lleno de vegetación y de hermosos recuerdos que permanecen hasta hoy.»
Una comunidad que sigue dando frutos
Las voces de los actuales estudiantes demostraron que los valores que inspiraron la fundación del colegio siguen presentes en la vida cotidiana.
Rafaela Del Corto, presidenta del Centro de Estudiantes y alumna de IV Medio, destacó el ambiente de comunidad que caracteriza al SJVA.
«Mi curso, todos los momentos con mi curso. Creo que, pese a los problemas, siempre existe solidaridad, compañerismo y el apoyo constante de los profesores. Eso es algo que nos marca como comunidad.»
Por su parte, Clemente Hartig, estudiante de II Medio B, resumió el sentimiento de pertenencia que viven muchos alumnos.
«Lo que más me gusta es la bonita familia que formamos como comunidad. Estoy acá desde pequeño y, la verdad, estoy enamorado del colegio.»
Agregó que uno de los principales aprendizajes ha sido la importancia de ayudar al prójimo.
«La relación con los profesores y con las Hermanas es muy bonita. Siempre hay un muy buen ambiente.»
Desde una doble mirada, como profesora de Religión y apoderada, Andrea Ahumada destacó el compromiso compartido de educar desde los valores del Evangelio.
«Es un orgullo estar acá y ser parte de este colegio. Los valores de la verdad, la justicia, el bien común y la paz son parte de nuestro trabajo diario con los estudiantes y también son los que, como apoderados, queremos transmitir a nuestros hijos.»
Mirar el futuro con esperanza
Al finalizar la celebración, la directora del Saint John’s Villa Academy, Milena Schublin, invitó a toda la comunidad a vivir este aniversario como un tiempo de encuentro y gratitud.
«Quiero agradecer la hermosa celebración que vivimos hoy junto al Cardenal, las Hermanas Bautistinas, exalumnas, administrativos, profesores y estudiantes. También agradezco la oportunidad de ser parte de estos 80 años de historia, una historia que sigue avanzando por un camino lleno de esperanza y alegría. Los invito a vivir este aniversario como comunidad y a encontrarnos en cada una de las actividades que hemos preparado para celebrar este importante hito.»
Con esta Eucaristía, el Saint John’s Villa Academy inició oficialmente un programa de celebraciones que se extenderá durante el segundo semestre, invitando a toda la comunidad a recordar con gratitud el camino recorrido y a renovar el compromiso de seguir formando generaciones con fe, excelencia y sentido, fieles al legado de las Hermanas Bautistinas y al sueño que comenzó hace ocho décadas.









































