Durante la mañana del sábado 5 de septiembre, estudiantes, familias, profesores, hermanas y colaboradores se reunieron para vivir una especial Misa a la Chilena, dando inicio a una jornada de encuentro que continuó con la Fiesta de la Chilenidad. En el marco de los 80 años del colegio, la fe, la música, nuestras tradiciones y la alegría de encontrarnos como comunidad fueron protagonistas de una celebración especialmente significativa.
“Ochenta años de historia, de enseñanza y tradición, hoy celebramos unidos con orgullo y corazón”. Con versos, música chilena y una ambientación preparada especialmente para la ocasión, nuestra comunidad comenzó una mañana que quiso celebrar no solo las Fiestas Patrias, sino también aquello que hemos construido juntos a lo largo de ocho décadas.
La Misa a la Chilena fue presidida por nuestro capellán, Roberto Díaz, y desde sus primeros momentos tuvo un marcado sello nacional. Las moniciones, peticiones y distintos momentos de la liturgia estuvieron acompañados por versos inspirados en nuestras tradiciones. Los más pequeños también fueron protagonistas, llevando hasta el altar copihues, volantines, la bandera chilena y frutos de nuestra tierra, junto al pan y el vino de la Eucaristía.
La música tuvo un lugar central. Los Graneros del Rey, grupo de folclor chileno en el que participa Miss Paulina, profesora de nuestro colegio, acompañó los distintos momentos de la celebración, haciendo presente el sonido de nuestra tierra y dando a la Eucaristía un sello profundamente chileno.
Una invitación a vivir la concordia
En su homilía, el capellán Roberto Díaz puso en el centro una palabra especialmente significativa: la concordia. Recordó que su sentido remite al corazón y, desde allí, invitó a pensar en el desafío de encontrarnos aun cuando somos distintos.
El sacerdote destacó que Chile es un país diverso y que precisamente esa diversidad nos plantea una tarea: construir un proyecto común. Señaló que esa responsabilidad no recae solamente en quienes gobiernan o toman grandes decisiones, sino también en cada uno de nosotros, desde el lugar que ocupamos en la familia, el colegio y la sociedad.
En ese contexto, invitó a mirar nuestras relaciones cotidianas como espacios concretos donde también se construye comunidad: en la manera en que hablamos de otros, en cómo acogemos las diferencias y en la capacidad de reconocer que cada persona tiene algo que aportar.
“Una mesa donde todos deberíamos poder sentarnos”, expresó al compartir una imagen que resumió buena parte de su reflexión: una comunidad en la que cada persona pueda encontrar un lugar, ser acogida y sentirse parte.
Una invitación que adquiere especial sentido al celebrar nuestros 80 años, mirando con gratitud la historia construida y renovando el compromiso de seguir haciendo del SJVA una comunidad de encuentro.
La directora, Milena Schublin, destacó también ese espíritu: “En este Mes de la Patria queremos celebrar lo que somos: una comunidad unida, que vive con alegría nuestras tradiciones y que encuentra en ellas una oportunidad para compartir, encontrarnos y seguir construyendo juntos”.
Chile, María y nuestras tradiciones
La celebración tuvo además un profundo sello mariano. Este año se conmemoran los 100 años de la Coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Patrona de Chile, aniversario que estuvo especialmente presente durante la jornada.
La comunidad rezó la Oración por Chile y entonó el Himno del Centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen, confiando nuevamente nuestra patria a su protección.
En la acción de gracias, la Hna. Bernardita Jiménez expresó: “Demos gracias al Señor por la vida y la salud, por el trabajo y por nuestras familias; que nos mantenga siempre unidos en la fe y en el amor. Demos gracias también por nuestra patria, por su cultura y tradición, por la riqueza de su pueblo y su corazón fraterno. Que sepamos compartir siempre con alegría y unión”.
Y para cerrar la celebración, la comunidad ofreció a la Virgen del Carmen un pie de cueca, uniendo en un mismo gesto la fe, la devoción mariana y una de las expresiones más queridas de nuestra tradición nacional.
Al finalizar la Misa, la celebración continuó con la Fiesta de la Chilenidad, donde estudiantes y familias siguieron compartiendo en un ambiente de alegría, tradición y encuentro.
Así vivimos la mañana del sábado 5 de septiembre en SJVA: agradeciendo nuestra historia, celebrando nuestras raíces y encontrándonos, una vez más, como comunidad.

































